Los cinco segmentos del libro funcionan como un termómetro: cada uno es un grado más de frío demográfico. La línea de 2.1 es el reemplazo. Por debajo de 1.3, lo que los demógrafos llaman fecundidad ultrabaja, la recuperación ha sido rara, lenta y parcial, y ningún país ha vuelto al reemplazo.
Cifras clave y con qué compararlas
Cada cifra trae su referencia. Donde existe un umbral reconocido internacionalmente, se usa ese umbral. Donde no existe un valor ideal, se compara con el mundo, con América Latina y con los países que ya pasaron por esta etapa.
Fecundidad desde 1960
Japón es el espejo: fue el primer país grande que recorrió los cinco hitos y le tomó 35 años, de 1974 a 2009. La pregunta para cada país es cuántos hitos le quedan y en cuánto tiempo los va a recorrer.
Población y personas en edad de trabajar hasta 2050
Fecundidad más reciente de los 21 países y territorios de habla hispana, de mayor a menor, con el color de su segmento. La línea punteada negra marca el reemplazo, 2.1; la roja, 1.3, el umbral de la fecundidad ultrabaja, del que ningún país ha vuelto al reemplazo. Abajo, el mundo, la región y Japón como referencia.
Cuándo le llega a cada país
Año en que cada país alcanza su máximo de personas en edad de trabajar y año en que empiezan a morir más personas de las que nacen. Ordenados del primero al último. La línea vertical es hoy.
Después de su máximo, Japón perdió 17% de sus personas en edad de trabajar en 30 años. Corea del Sur llegó a su máximo en 2017, China en 2015, Alemania en 1997 e Italia en 1992. América Latina en conjunto llegará en 2041 y el mundo hacia 2070.
Las calificadoras ya no se preguntan solo cuánto debe un país, sino quién va a pagar. Estas son las tres cifras que lo responden: la deuda, la calificación y cuántas personas en edad de trabajar hay por cada persona mayor.
Mayores de 65 por cada 100 personas en edad de trabajar, 2025 y 2035
Son personas en edad de trabajar, no cotizantes. Con la informalidad de la región, la relación entre cotizantes y pensionados es bastante peor.
Nadie puede pronosticar con certeza la tasa de interés de un país a diez años, y este tablero no lo intenta. Se puede, en cambio, medir las fuerzas que la mueven:
- Cómo afecta el envejecimiento de la población a las tasas de interés es un debate abierto entre los economistas. Durante cuarenta años empujó las tasas a la baja: una población que vive más ahorra más para su retiro y, con menos trabajadores, la economía necesita invertir menos. Goodhart y Pradhan (The Great Demographic Reversal, 2020) sostienen que la fase que empieza es la contraria: cuando los jubilados gastan sus ahorros y faltan trabajadores, suben la inflación y las tasas. El FMI (2023) espera, en cambio, que el envejecimiento siga bajando la tasa de interés neutral, la que ni acelera ni frena la economía, en las economías emergentes, y Japón vivió treinta años de envejecimiento con tasas cerca de cero. Lo único seguro es que ya no se puede dar por hecho que el envejecimiento de la población baja las tasas.
- Más deuda pública encarece los préstamos a largo plazo. Un Estado que emite cada vez más bonos tiene que ofrecer una prima mayor para que alguien se los compre a largo plazo. Entre 2009 y 2022 los bancos centrales compraron una parte enorme de la deuda pública; ya no cumplen ese papel, y los inversionistas privados tienen que absorber más bonos. Eso tiende a elevar la prima por plazo, el recargo por prestar a diez o treinta años, también en los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que son la referencia de todo el continente.
- El riesgo país fija el recargo, y perder el grado de inversión tiene un costo propio. El recargo es lo que el mercado cobra según la probabilidad de impago. La calificación suele ir detrás del mercado, pero perder el grado de inversión tiene un efecto propio: cuando un país lo pierde en dos de las tres agencias, sale de los índices de grado de inversión, y muchos fondos de pensiones y aseguradoras, por su mandato o por la regulación que los rige, tienen que vender esos bonos. Esa venta forzada golpea el precio y la liquidez de golpe, más allá de lo que encarece la deuda nueva.
Por eso un país envejecido puede pagar más aunque las tasas mundiales bajen, y más todavía si suben: lo que sube es su prima de riesgo, que es lo que advierte el capítulo 7.
El fenómeno oculto
El libro desarrolla cada medida con casos reales, cifras y el protocolo de auditoría para juntas directivas.
Material educativo. Resume criterios generales del libro por segmento y no considera la situación de ningún país, empresa o persona en particular. No es asesoría de inversión, legal ni tributaria.
La lámina trae el dato del país, su gráfica de fecundidad, la fuente y estas tres preguntas; se puede editar en PowerPoint o Google Slides. Ver el tablero es libre; la lámina y el reporte se envían a cambio de su correo.